La vida es corta y misteriosa. Los sueños a veces se cumplen, y a veces no. Las personas se pueden convertir en objetos de deseo o repulsión. El amor nunca es para siempre, y los recuerdos van y vienen durante el día y la noche.
Que si la muerte llega, todo se acabará. La luz de tus ojos, el reflejo de amor en tu mirada y esa sonrisa que dice más que mil palabras. Sólo migajas en el camino, huellas que se borran en la arena y se entierran tras cada oleada en el mar de mi soledad. ¡Bienvenido! Este es tu lugar. Te guardo una silla y una de las mil cuatrocientas cuarenta y cinco tazas de café que después de tu partida la pinche bruja se preparó.
Soy un fantasma, de nadie, de nada, pero este fantasma piensa que nadie está conforme con sus victorias ni sus fracasos. Nunca nadie está conforme, pero tampoco nadie actúa para cambiarlo. Ni los sueños premonitorios ni los sermones constantes, sólo las caídas y los golpes sin anestesia funcionan en esta vida... ¡A putazos se aprende! Y confieso que apenas así me gusta, pero que el momento se da, se busca, mas no se forzará, pues así las cosas no son. La vida es armonía, equilibrio, un desorden en equilibrio, un caos total, una realidad múltiple, una persona, una idea, nadie, nada... Y a pesar de no ser nada, podemos hacerlo todo.
Que las personas pasan, llegan y se van, que la vida en un segundo se decide, y la muerte nunca avisa antes de llegar. Y no está escrito, es cuestión de lógica, es solamente la reacción de una acción. Todo acto tiene su consecuencia y su secuencia de consecuencias según el acto a realizar... ¿Estamos listos para actuar? Nunca, nunca lo estaremos. Probablemente sea sólo cuestión de suerte: el momento adecuado, la función espacio-tiempo perfecta para hacer o deshacer.
Seguiremos inconformes, siempre queremos más y más... Saber más, encontrar las respuestas de nuestras preguntas, controlar nuestro futuro y el de los demás, tal vez por conveniencia o por amor al prójimo y desear su bienestar... ¿Bienestar? ¿Cual será su bienestar? ¿Él lo sabe? Yo no lo sé, ni lo sabré, nadie, ni siquiera él; eso es decisión propia, como la de que calcetines usar el día de hoy.
Mejor dejemos al agua correr... Sonriendo o soñando.
Que las personas pasan, llegan y se van, que la vida en un segundo se decide, y la muerte nunca avisa antes de llegar. Y no está escrito, es cuestión de lógica, es solamente la reacción de una acción. Todo acto tiene su consecuencia y su secuencia de consecuencias según el acto a realizar... ¿Estamos listos para actuar? Nunca, nunca lo estaremos. Probablemente sea sólo cuestión de suerte: el momento adecuado, la función espacio-tiempo perfecta para hacer o deshacer.
Seguiremos inconformes, siempre queremos más y más... Saber más, encontrar las respuestas de nuestras preguntas, controlar nuestro futuro y el de los demás, tal vez por conveniencia o por amor al prójimo y desear su bienestar... ¿Bienestar? ¿Cual será su bienestar? ¿Él lo sabe? Yo no lo sé, ni lo sabré, nadie, ni siquiera él; eso es decisión propia, como la de que calcetines usar el día de hoy.
Mejor dejemos al agua correr... Sonriendo o soñando.