Contemplando un halo de luz reflejado en unos ojos virtuales provenientes de circuitos, electricidad y la digitalización de un recuerdo, escuché un ruido, y no pude evitar sentir la emoción que hace tiempo invadía mi cuerpo: reaccioné, pues no podía contener la sensación de escuchar a través de un auricular esa eficiente, pero al final, imitación de la vibración de tu alma, que a veces era insuficiente comparada con esos hermosos y alucinantes huecos llenos de luz...
Entonces, fue así; rompí el encanto, al matar esa ilusión tan cambiante que ya no tenía poder ni fuerza, pues se estuvo en agonía por demasiado tiempo ya. Y recobré conciencia, me resigné por enésima vez en la vida después de ti, y volví a iniciar el ciclo (o mejor dicho, ignoré la pequeña interrupción que tu recuerdo provoca), el que cada día aumenta más su grado de dificultad, o su duración, y el que cada día es más fácil iniciar, pero al mismo tiempo, más sensible a quebrarse.
Entonces, fue así; rompí el encanto, al matar esa ilusión tan cambiante que ya no tenía poder ni fuerza, pues se estuvo en agonía por demasiado tiempo ya. Y recobré conciencia, me resigné por enésima vez en la vida después de ti, y volví a iniciar el ciclo (o mejor dicho, ignoré la pequeña interrupción que tu recuerdo provoca), el que cada día aumenta más su grado de dificultad, o su duración, y el que cada día es más fácil iniciar, pero al mismo tiempo, más sensible a quebrarse.
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