sábado, 23 de octubre de 2010

Giré la perilla de la puerta de un viejo y retomado deseo

Y giro la perilla. Por la aplicación de una ligera fuerza, se abre la puerta, misma que una vez así, me invita a pasar y yo no titubeo al hacerlo: lo hago, paso un poco nerviosa, mientras veo a todos los compañeros en forma de círculo, sentados en las grises, metálicas e incómodas butacas.

¿Cuánto llevarán aquí?, me pregunté, respondiéndome en automático que tal vez ya deberían tener una media hora, aproximadamente. Recorrí el aula con los pies y la mirada, buscando un asiento libre. Había muchos, en realidad, pero, no quería arrastrar o tener que cargar con una de esas, aparentemente, pesadas butacas. Así que, en cuanto vi una sola, sólo la acerqué unos cuantos centímetros para que estuviese ya dentro del círculo. Todo esto sucedido en un par de minutos, tal vez menos, no soy buena contando el tiempo, o tal vez sí.

Me senté, junto con mi compañera, Eugenia, quien había sido casi un fantasma desde que giré la perilla de la puerta. Tal vez ella estaba más nerviosa que yo, pues no había dicho nada desde entonces, por lo que, hasta que se sentó a mi lado, no la había recordado. Fue entonces que intercambiamos un par de palabras: ¿De qué habla? (bueno, tres palabras).

Maggi, la “maestra”, exponente, la persona que estaba al cargo del taller, estaba leyendo algo… No nos fue difícil darnos cuenta que era una crónica aquello que con tanta pasión narraba. Sus palabras, al menos, las que salían de su boca, cuáles eran interpretadas y leídas por ella, para nosotros (me uno, pues ya estábamos dentro del círculo), me parecieron exquisitamente hermosas, pues, aunque sólo recuerdo poco de lo que escuché, en el momento me cautivaron, y no presté atención a nada más, sólo imaginaba aquello que ella nos leía.

La crónica trataba sobre un concierto de Juan Gabriel, donde interpretaba su extensa lista de canciones, tal vez no todas, pero sí muchas muy conocidas; escuché a Juan Gabriel cantar, y a Rocío Durcal bailar, vi al público, que disfrutaba de la música, que la sentía y la presumía.

Al final de dicha lectura, fue escuchado un “¿Qué les pareció?” (Pregunta tan común después de mostrar algo nuevo que debe ser cuestionado o criticado, pero también, pregunta tan temida, pues reta al oyente a desarrollar un sentido crítico-subjetivo sobre lo ya expuesto, al igual que es una forma de saber si este estuvo atento o no al acto) seguida de un “¿Han hecho alguna vez han hecho algo así?”.

Recordé haber escrito unas dos o tres, pero fueron hace tanto, que ya no sabía dónde estaban. Luego, vino a mi mente ese proyecto donde jugué el papel de editora: TrasLetras, la revista cultural que después de haber sido presentado para una tarea final, se convirtió en algo personal, tan personal que pensé lanzarla a inicios del 2010. Sin embargo, luego de aquel accidente y de la decepcionante falta de colaboradores, quedó sólo como un proyecto, como quedan muchas cosas aquí en México, sólo por falta de valor e iniciativa, o como muchos conformistas prefieren: por cosas del destino (y no me incluyo, porque no me considero conformista, soy muy exigente, pero muy “sorda”).

Y esa nube de recuerdos se esfumó, cuando un compañero de voz y apariencia muy agradable interrumpió con su respuesta a la pregunta hecha por Maggi. Y citaría lo que dijo, pero estaba tan concentrada en sus mejillas que me recordaron otras mejillas y unos ojos verdes preciosos, que me perdí. Me hacía falta dormir, y “cualquier cosa” me distraía. Sólo recuerdo levantar la mano para participar, justo después de que él terminó. Compartí mi sueño quebrantado con quienes me veían, con quienes no, pero todos me escucharon: comenté un poco acerca de mi proyecto sin saber cuando fue terminé de hablar, pues me quedé soñando despierta, cómo últimamente lo había estado haciendo.

Aun soñando, me puse de pie y escuché. Sí, fui capaz de escuchar instrucciones a la par de la marcha del barco de sueños que manejaba. Tantas cosas pasaban por mi mente: desde saber la procedencia de mis compañeros, hasta recordar a esa persona que no extrañaba, y que “debía” extrañar, o que por lo menos, en otras circunstancias, estaría más concentrada extrañándolo que soñando con cumplir algunos de mis deseos pospuestos desde hace tiempo atrás. “Tantas cosas por concluir”, pensé, sonreí y desperté.

Proseguí a seguir las instrucciones de Maggi. Me dio gusto saber que haría algo de ejercicio y que no sólo nos limitaríamos a escribir o leer algunas crónicas.

Después de algunos arrastrar o levantar las butacas para cambiarlas de lugar, nos acomodamos en círculo de nuevo, pero más separados, para no invadirnos al momento de ejercitarnos; comenzamos moviendo el pie derecho: colocando la punta en el suelo y girándolo con ritmo de derecha a izquierda, mientras algunos nos tomábamos de la cintura para no perder el equilibrio… Por varios segundos, tal vez un minuto, mantuvimos el pie girando, casi hasta el punto de sentir nuestras articulaciones quemarse dentro de un vaso de agua fría con hielos; inyectando energía y dolor a mi cerebro. Debo admitir que fue placentero, me reía y lo disfruté, hacía mucho que no disfrutaba mis pies así. Recordé lo sadomasoquista que soy, que me he convertido, o descubierto, desde aquel mismo accidente.

Y fue como una droga, no podía ni quería parar. ¿Frenesí? Seguí con el pie izquierdo, después las rodillas, la pelvis, la cintura, los hombros, la cabeza y la cara. Ahora que escribo me doy cuenta que fuimos de mayor a menor. Terminamos, me sentí mejor. Y apenas pasábamos una hora de las cuatro que debíamos quemar en el taller ese día.
Estando en círculo, nos dieron un número: 1, 2, 1, 2, 1, 2, hasta terminar. Formamos equipos: unos con unos, dos con dos. Me tocó ser uno, y supuestamente sería de la compañía de teatro que presentaría la obra, pero por error de Maggi (y para fortuna mía), me tocó ser prensa. Así que, esperé sentada junto con mis compañeras. Nos dieron instrucción de Platiqué un poco con una, después salí al baño y miré al otro equipo reunido: planeaban qué presentar. Me dio curiosidad, pero aguardé, no me atreví a preguntar, pues tal vez los presionaría y no me gusta a mí sentirme así, y me limité sólo a ir al baño y regresar pronto al salón.

Al entrar, regresé a mi asiento, y fue poco lo que esperé para que el equipo entrara a presentar la obra:   

domingo, 5 de septiembre de 2010

Sólo lo que siento...

Contemplando un halo de luz reflejado en unos ojos virtuales provenientes de circuitos, electricidad y la digitalización de un recuerdo, escuché un ruido, y no pude evitar sentir la emoción que hace tiempo invadía mi cuerpo: reaccioné, pues no podía contener la sensación de escuchar a través de un auricular esa eficiente, pero al final, imitación de la vibración de tu alma, que a veces era insuficiente comparada con esos hermosos y alucinantes huecos llenos de luz...

Entonces, fue así; rompí el encanto, al matar esa ilusión tan cambiante que ya no tenía poder ni fuerza, pues se estuvo en agonía por demasiado tiempo ya. Y recobré conciencia, me resigné por enésima vez en la vida después de ti, y volví a iniciar el ciclo (o mejor dicho, ignoré la pequeña interrupción que tu recuerdo provoca), el que cada día aumenta más su grado de dificultad, o su duración, y el que cada día es más fácil iniciar, pero al mismo tiempo, más sensible a quebrarse.

domingo, 29 de agosto de 2010

Promesas...

Aquí estoy yo... publicando una nueva entrada, no abriendo mi corazón... ehm, en realidad también lo hago... pero, ahorita comienzo con lo mejor que sé hacer (bueno, también hago otras cosas y muy bien); cuestionar y a veces criticar, divagar y después encontrar algunas posibles respuestas... que, momentáneamente, me dejarán tranquila... repito, momentáneamente... y sí, esto va para mi posible guión de radio del lunes (o sea, de mañana)... ¡ops!, ya dije el tema... "Promesas".

¿Quién no ha prometido no volver a hacer algo sólo para safarse de alguien o de alguna situación donde se vea envuelta nuestra irresponsabilidad o hasta nuestra moral? Muchas de estas promesas no se cumplen... lo sé, porque he sido de quienes se han prometido no hacer algunas cosas, y por lo tanto, soy igual o muy similar a todos los millones de habitantes de este planeta... bueno, tal vez algunas decenas se salven, pero, todos somos iguales... pensamos y actuamos casi igual en cuanto a este tipo de situaciones... ¡Felicidades a quienes no lo hacen!

Considero estúpido prometer algo sabiendo perfectamente que no lo podrás cumplir... como aquellos que se prometen amor eterno (me acordé de una canción de Reily, o Reyly... como se escriba) y que dicen que siempre, por toda la vida se van a amar... ¡chale!... Me río de mi, me doy pena... recientemente fui de esas personas... pero, no... el amor no es para siempre... es sólo un sentimiento... un collage de emociones, como dije en alguna publicación pasada... y alguien me dijo una vez eso mismo... que el amor no dura para siempre, pues, en algún momento esas personas morirán y... ¿dónde quedó el amor? ¿en el aire? (uh, otra canción... "love is in the air, in the rising of the sun..." ♪)... quién sabe... creo que queda sólo enmarcado en recuerdos conocidos comunmente como fotografías, cartas, algunos regalitos y en nuestra mente, la cual, si tienes suerte, se va desgastando de tantos recuerdos, y a la larga ni sabrás quien te hizo llorar más.

Total, promesas, promesas, lindas promesas (sí, esas cosas se encuentran en todos lados... hasta en los Oxxo...tal vez deban venderlas por paquetes en Sam's Club) que por lo regular alimentan esperanzas o ilusiones, que luego se pueden quebrantar y ahí comienzan los problemas que pueden acabar con una relación (de cualquier tipo) o en los peores casos, con una vida... todo es posible... pero eso último no me pasó a mi, por algo sigo escribiendo aquí.

Pero la vida no es perfecta, y a eso venimos a este lugar... a conocer personas, comenzar ciclos y cerrar ciclos... la vida es un ciclo lleno de ciclos... y esos se crean y se cierran también con promesas... Claro ejemplo es ese cuando alguien se casa y dice "prometo serte fiel, en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe", esas de hecho, ni siquiera se cumplen... no al pie de la letra... en pocos casos, tal vez sí... pero muy pocos. Y digo que se cierran ciclos con promesas, pues, en este caso, cierras el ciclo de tu soltería y te compromtes a algo serio... un matrimonio... pero ya estoy divagando, demasiado, creo.

A prometer es algo que nos inculcan desde pequeños, a veces nos amenazan para que prometamos no volver a hacer algo... pero esta vez he aprendido... y lo compartiré:

Nunca hagas promesas que muy probablemente no cumplirás... uno se puede morir al día siguiente y, fin... rompiste esa promesa y ¡la cagaste!...

Así que, no confíen en quienes les hagan promesas... por eso, prometo ya no prometer nada... ¡ops!

sábado, 21 de agosto de 2010

¿De nuevo?

Sí, me pierdo, a nadie le importa, ni siquiera a mi. No prometo no perderme ni prometo escribir siempre... ni siquiera se porque lo explico, será por mi incesante "necesidad" de hacerlo por más sencillo que esto sea; tal vez me guste complicar las cosas... no lo sé, aun.

Pero han pasado meses, varios, desde que escribí por última vez... y eso hace la diferencia... los motivos, las ideas, los pensamientos que me hacen escribir son distintos... todo cambia, y no en un abrir y cerrar de ojos, cambia poco a poco, con tiempo, y lo vemos pasar, vemos ese cambio que va lento afectando a todo lo que te rodea, pero lo dejamos pasar por "comodidad" o por... comodidad, no encuentro otro motivo; sin embargo, no es hasta que todo cambia por completo, no es hasta que ya no hay más que sólo tiempo (claro, y sentimientos, deseos, arrepentimientos, emociones y muchos desvelos) que decidimos verlo todo "de golpe", pues durante el paso de ese cambio sólo cerramos los ojos para no afrontar la situación... por miedo, sí, o por comodidad (miedo, ese era el otro motivo que no encontraba), pero así sucede, hasta que vemos que ya no hay "vuelta atrás" (físicamente, eso es imposible), regresar a ese día en el que pudiste haber dicho y hecho todo, y que no lo hiciste por miedo... y que ahora piensas que si lo hubieses hecho, todo estaría "mejor"... pero es algo que nunca se va a saber, pues desde que escogiste ese camino, el otro se cerró, y tendrás que seguir caminando y cayéndote por ahí mientras encuentras otro punto en el cual este se divida (sí, de nuevo, así es esto), y ahora sí, seguir por otro, por el cual parezca menos similar o muy distinto a ese por el cual haz transitado durante un tiempo, mientras aceptabas las consecuencias de tus acciones... y así es, hoy aprendo que no es "malo" arrepentirse... pero que tampoco es "bueno" ir arrepentidos por todo el camino, es mejor seguir adelante sin mirar atrás y buscando una forma de no tener que hacer cosas que sólo nos dañen y nos causen ese "arrepentimiento" siempre, porque vivir así es como caminar hacia atrás... o algo así.

Y ya, "no hay mucho" que decir, tal vez luego...

domingo, 14 de marzo de 2010

Desvaríos de una enamorada no tan desesperada

Un collage de emociones: eso es el amor. (O al menos es lo que siento yo, pues me considero estar envuelta casi por completo en ese sentimiento. Pero a nadie le importa, o al menos, a nadie debería de importarle... si acaso a mi y a él, pero dudo que mi él lea esto, pues nadie pasa por aquí, o casi nadie, y si alguien más pasa, dudo que vaya a ser él. Tal vez por esa duda es que me libero o me suelto escribiendo aquí, aunque lo haga poco... pero lo hago, y debo decir que tengo borradores... cosas sin terminar, como es mi mala costumbre... miedo, desinterés (momentáneo, pero al final es desinterés) o por simple olvido es que dejo las cosas ahí). Emociones que se empapan de palabras, miradas, pensamientos, y muchas otras cositas más (cositas que alguien que ya haya estado enamorado debe saber, creo).

Lo extraño de esto no es sólo que en ocasiones me pierda literalmente en las nubes, sino el sentir tanto al mismo tiempo que las palabras a veces sobran/bastan para decirlo. Es decir, no se puede ni siquiera decir... eso en ocasiones es frustrante, porque a pesar de que se sabe de que existen frases (esas que comúnmente colocamos como precisas sólo para no ahogarnos en desesperación sólo por saber que no podemos decirlo todo) que dicen todo y hasta más, éstas difícilmente son fáciles de expresar... menos de digerir (tal vez por el mismo asunto de que englobamos tanto en una frase que tememos alguna malinterpretación).

Tal vez por eso estoy aquí, escribiendo lo que se me venga a la cabeza... bueno, todo porque ayer escribí una carta donde dije todo y no dije nada... donde faltó lo más importante, y faltará siempre... y me olvidaré de eso que falta hasta que diga lo que quiero decir... aunque no lo haré por aquí, pues a nadie le debe importar esto.

Y es que quisiera decir tanto... pero no puedo... ni siquiera demostrarlo con alguna fotografía, poema o una canción. Como si no tuviera herramientas con las cuales trabajar esto... hay de todo. Todo está aquí, soy yo quien no está. Y si no estoy, ¿por qué escribo esto?

Lo escribo mientras escucho canciones viejas y pienso en qué fotografías tomar mañana... mientras una serie de persecuciones se dan cerca de mi casa, se oyen gritos, se escuchan balas y la calle poco a poco se queda vacía... pero no más vacía de lo que estoy ahorita... aunque no estoy tan vacía, sólo no encuentro qué decir.

Todo eso pasa y yo sigo igual.

martes, 26 de enero de 2010

In The Night - Dream Evil

Desps de casi un año (bueno, en realidad no, casi tres meses), me da por escribir algo aquí. No me había olvidado de hacerlo, pero por una u otra razón lo había dejado para "mañana". Y ya, hoy, casualmente, llegó ese mañana. Y todo fue porque vi la portada del nuevo álbum de Dream Evil, el cual ni sabía que sacarían este año, lo esperaba, pero no tenía idea ni de su nombre ni de las canciones.

Dream Evil, no es de mis favoritos, aunque no puedo negar que algunas de sus canciones me fascinen o que una de sus baladas me haga llorar (creo que sólo tienen dos), pero por alguna u otra razón me "emocioné" (me gustó saber que sacarían nuevo álbum). Tal vez sea la imagen de la portada o la lista de canciones (las cuales no he ni siquiera buscado en internet).

Algunos de los pocos (casi nadie, de hecho... sin ofender) que lean esto podrán decir (o pensar): "Ay, qué bien", "Lo escucharé, tal vez esté bonito" o algo así, creo... pero no, no está bien, tal vez me desilusione y odie al grupo por siempre (dudo odiarlo, exagero un poco), aunque odiarlo no tiene nada de malo, ni de bueno.

Pero, a ver que día, mes o año lo escucho por lo menos en yutub.

Y para esto no se vea tan pobre, la lista de canciones es la siguiente:

  1. Immortal
  2. In The Night
  3. Bang Your Head
  4. See The Light
  5. Electric
  6. Frostbite
  7. On The Wind
  8. The Ballad
  9. In The Fires Of The Sun
  10. Mean Machine
  11. Kill, Burn, Be Evil
  12. The Unchosen One
El álbum fue lanzado a la venta el 26 de enero de este año en Norteamérica, es decir, el martes pasado (cumpleaños de una persona que lee y espera a que actualize esto), pero cómo no lo compraré, ni aunque estuviera allá, buscaré tal vez mañana las canciones, y espero subir algo de por lo menos una de ellas.