Del francés galardonado con el Nobel en 1957, “El Extranjero” de Albert Camus, nacido en Argelia, lugar base en muchas de sus novelas (ésta por ser la primera en publicar no es excepción), vivió en París como periodista en el Paris-Soir quién anterior a eso, formó una compañía de teatro para aficionados, tuvo entre sus obras más destacadas cual fue su primer ensayo llamado “El Mito de Sísifo” (1942), una obra que lleva por nombre “Calígula” (1945) y entre sus novelas está “La Peste” (1947) y “La Caída” (1956), ésta última nacida del ensayo conocido como “El Hombre Rebelde” (1951).
Mersault, un hombre indiferente hacia la realidad e insensible hacia todo eso que a un individuo común le provoca algún sentimiento, es el personaje principal de una historia en la cual se muestran los matices que envuelven a una típica sociedad parisina, destellada por las sombras producidas tras la guerra, el impacto de los medios en la mayoría de los individuos y el surgimiento de una nueva oleada de pensamientos de libertad y desenfreno social. El protagonista parece ser una persona común y corriente, hasta que una serie de sucesos comienzan a develar su personalidad, sorprendiendo a más de uno.
Es Camus quien plantea por vez primera la filosofía del absurdo dentro del campo de la literatura con “El Extranjero”, partiendo de la personalidad del personaje principal la cual no encaja con el contexto social que se plasma en la novela. Un hombre que no actúa para complacer a los demás, sin ir con o contra la sociedad, sin leyes, sin reglas, sin culpabilidades, lo cual se demuestra en su falta de conciencia con su fría manera de actuar después del fallecimiento de su madre, al relacionarse “sentimentalmente” con una mujer y seguidamente asesinar de cinco balazos a un árabe.
Vive observando a los demás, como si deseara estar en sus lugares, lamentándose el no haber disfrutado su juventud o no haber buscado tener una vida como normalmente se plantea, sin embargo es parte de su rutina; el ir al trabajo, comer en el restaurante de Celeste, regresar tarde a su casa y sentarse en el balcón para ver como termina la tarde y los colores que intervienen para dar paso a la obscuridad de la noche, alumbrada por las dueñas de la calle, las lámparas que hacían palidecer a las estrellas que apenas nacían esa noche, como cada noche.
La historia es narrada por el mismo Mersault, y desde las primeras frases se puede descubrir la frialdad que cubre su corazón: “Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé.”. Ahí está la forma en que toma la noticia; no le duele pero tampoco lo hace feliz, no existen sentimientos en él, parece ser algo intrascendente en su vida, pero sabe que por ser su hijo tiene la responsabilidad de ir hacia el asilo donde ella se encontraba interna y “reclamar” a su madre, velarla, asistir a misa de cuerpo presente y dirigirse al cementerio donde sería enterrada.
Tal vez sea normal en algunos seres humanos el no desear ver el cuerpo de algún fallecido, ya sea por respeto a su memoria o por la razón de querer preservar el recuerdo de cuando éste estaba vivo, y a pesar de que al llegar a Marengo, Mersault parece mostrar interés en ver a su madre, después es fácil darse cuenta de que solo era una reacción de desesperación por terminar pronto con las formalidades y regresar a la ciudad, al trabajo, a su aburrida rutina que ya no le parecía serlo tanto, sin embargo estaría mucho menos incómodo allá.
Al regresar a Argel, Mersault demuestra que siempre tiene presente que todos los sucesos extraños, desagradables o hermosos tienen una razón de ser: “Naturalmente, el patrón pensó que con el domingo tendría cuatro días de licencia, y eso no podía gustarle. Pero, por una parte, no es culpa mía que hayan enterrado a mamá ayer en vez de hoy, y, por otra parte, hubiera tenido el sábado y el domingo de todos modos. Por supuesto, esto no me impide comprender a mi patrón.” Por esa razón es que parece disfrutar y no mostrar arrepentimiento alguno de las cosas que hace.
¿Es normal iniciar un romance después de la pérdida de un ser querido? En realidad no hay respuestas concretas para ésta interrogante, o hay tantas que sería difícil explicarlas de una en una y encontrar la adecuada para ésta situación. Sin embargo, es curiosa la manera en que se desarrollan las circunstancias precisas que van creando una especie de cadena emocional, ya que a pesar de que él sentía deseos desde antes hacia ella, no mostraba algún sentimiento de amor y aun así ella seguía con él. Mersault solo actuaba indiferente con María, pero seguían frecuentándose relativamente sin compromiso alguno.
Los encuentros casuales pueden ser más que eso. El haberse reencontrado con María y haber iniciado un fugaz romance, el acercamiento de Raimundo por la muerte de su madre y el viaje a la playa… el ciclo se había roto. Un animal que sale de su hábitat natural simplemente sigue sus instintos de supervivencia y Mersault se encontraba indefenso, atacado por los ardientes rayos del sol y el destellante reflejo que tenía inicio en el cuchillo del árabe y daba fin en sus ojos lagrimados, llenos de sal. Todo acabó al escucharse cinco disparos que no solo mataron ese destello.
Un dato curioso que Camus y Mersault comparten, es el mismo y único recuerdo acerca de su padre, el que ninguno había conocido: “Había ido a ver ejecutar a un asesino. Se sentía enfermo con la simple perspectiva de ir”. Probablemente no exista razón suficiente para matar a alguien, pero tampoco puede existir otra razón por la cual no aferrarse a la vida, ¿o sí?, ¿Qué era la vida para Mersault y que sentido tenían sus acciones? ¿Acaso la ausencia de su padre y el único recuerdo de él se relacionan con sus actos? Sin culpas, al final solo resignación.
Hablemos del recuento... La historia queda trunca, y en ese último párrafo anuncia que hay una relación entre ficción y vida del autor. Bien y mal: la reseña acaba y estábamos, digamos, agarrando el aire para iniciar el vuelo. Entre los párrafos de la primera parte hay un atisbo de reseña que va sobre esas latitudes: ficción-realidad-ficción... Pero el recuento de la historia entierra lo otro. Ese todo. Vaya cosa.
ResponderEliminar¿Será para la otra?