Invádeme y
estreméceme
quebranta
el espejo
sombra maldita
sin piedad
profana
mi serenidad
no me dejes
e s c a p a r
En la más fría hora
de la más silenciosa noche
ataca
mis desvelos
déjame
c
a
e
r
en la profundidad
de tu velo
Cumple
mis deseos
yo me entrego
a ti
atrápame
en sueños
y no me dejes
Pues si es su primer poema, quizá deba lanzarse por un segundo. Quizá hasta por un tercero. Y los que falten.
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