viernes, 6 de noviembre de 2009

Reparación Constante a la Cámara Central



Caminando por el más ahogado boulevard que la vieja ciudad podría esperar, me dirigía bajo las finas gotas de lluvia nacidas de ese cielo azul-grisáceo, aquel mismo que me regalaba su más suave brisa otoñal y ese aire tan fresco, de aquellos que agitan el alma y que hacen bailar las puntas de mi cabello. Seguía mi rumbo hacia uno de los tantos abarrotes que rodean mi hogar, necesitaba café para terminar el cuadro, ese que espontáneamente se pintaba sólo en la azotea, como a diario sucedía; una mujer tirada en un catre desnudo contemplando la escena que creaba inconscientemente ese ejército de humedad que atacaba su cuerpo, su ropa, su pelo y la hacía despertar de la profundidad de sus sueños con esa ansiedad que el cielo turbado de nubes le provocaba, actuando como cualquier adicto estimulado por aquello que lo hace refugiarse en su droga; beber la segunda de varias de sus tazas diarias de café que de día le hacía falta, y de noche, de madrugada, por una tarde lluviosa o soleada, no importaba, ella necesitaba tomar su café.

Olvidándose del sueño, “De” bajó apresuradamente las escaleras que daban al patio trasero de su casa, jaló la reja semi-oxidada que estaba entreabierta y entró a la cocina como alma que lleva el diablo, volteó desesperada a la alacena (que no hacía juego con los demás muebles de alrededor) y estando a punto de abrir las puertecillas de madera recordó que había tocado el aluminio de las varillas de la puerta y también el de la escalera…

– Misofóbica y Cafeínomaniaca – pensó por un segundo, lo que engañosamente la hizo lavar bien sus manos, aunque haya sido solo para alejar el penetrante olor a fierro que había impregnado su piel, y sin secarse abrió ahora sí la alacena con toda seguridad. Buscó entre todo aquello que llenaba el cajón, no encontraba el café; vio el jarroncito de azúcar, la bolsa de sal, la de harina y el tarro de miel medio vacío que usaba siempre por las mañanas al preparar sus panqueques.

Decepcionada metió sus manos a los bolsillos de su pantalón favorito, y se percató de que no traía nada con que ir a comprarse por lo menos un sobre de café, entonces recordó haber dejado su cartera sobre el catre; justo antes de quedarse dormida había estado viendo las fotos de su ex-novio y los últimos poemas que le escribió durante el eterno pero descontinuo final de su relación. Se aproximó a la puerta que daba al patio y quedaba justo frente a las escaleras, pero casualmente volteó a la mesa y ahí estaba el frasco de café… ahí había estado desde la última vez que se preparó una taza de café, precisamente desde la mañana del mismo día hasta ese momento de la tarde. Sin preguntarse y casi por impulso, sacó del inútil horno de la estufa la cafetera que se ganó en una rifa que hicieron en la última despedida de soltera de una de sus viejas amigas, y como era costumbre, la llenó de agua casi al punto de que ésta se desbordase. Giró la perilla de uno de los pilotos de la estufa y sacó la cajita de cerillos, la sintió vacía pero no dudó en abrirla y al hacerlo vio que ésta no tenía ni siquiera el polvo.

Como siempre, una sensación de flojera se apropió de ella y decidió no ir a comprar una caja a alguna de las tiendas que estaban por ahí, así que prefirió llenar de agua la taza de “StarBooks” que tenía en la mesa y la metió al horno de microondas por dos minutos. Mientras esperaba el resonante sonido que repetía el horno cuando algo estaba listo, su celular vibraba con tanto esmero en la mesa que creyó que alguien la estaba llamando hasta que este cesó y se dio cuenta de que en realidad había recibido un mensaje y que su paranoia la hacía sentir más largo el tiempo de duración de las cosas. Al abrirlo leyó el remitente y dudó en leerlo, sin embargo los latidos constantes y desesperantes de su corazón la hicieron abrirlo. Era un mensaje de una vieja “amiga”, de esas que se pierden cuando uno las necesita y que recurren a ti sólo cuando necesitan desahogarse o contarte algún chisme… el mensaje decía que “tal mujer” había visto al sujeto vocal mudo con su exnovia… Justo lo que ella había pensado que sucedería el día en que él le dijo que ya no le veía futuro a su relación. Sintió como su cuerpo se cubría por una sábana color rojo (similar a la que él le había regalado el día de su cumpleaños) y se olvidó del hermoso clima que la había acompañado hasta ese rato desde que había dormido en la azotea. La ira se apoderó de ella, emanaba coraje al respirar y deseos de venganza se reflejaban en sus ojos de abismo con destellos escarlata, pues lo que más odiaba eran las infidelidades, las mentiras y a los estúpidos, y este sujeto cumplía con todo aquello que la hacía sentirse de esa manera. Poseída por esa emoción tomó un vaso que se encontraba sobre la mesa y lo apretó tan fuerte que casi lo hacía añicos en sus manos, dio un respiro tan profundo que parecía que el corazón se había detenido junto con las manecillas del reloj, cuando un estridente sonido que hizo eco en sus oídos durante varios segundos después, la despertó del trance y por tan espontáneo ruido el vaso resbaló de entre sus dedos provocando un choque auditivo en su cabeza que la hizo reaccionar con un golpe hacia la pared, miles de imágenes del pasado pasaron por su cabeza, pero entre las últimas hubo una que la hizo sentirse aun peor de lo que ya estaba… recordó que ya se había terminado el café. Entonces lloró, gritó y hasta se rió de si misma, se dio cuenta de que estaba dejándose arrastrar tanto por los problemas que ya estaba olvidando lo cotidiano y singular de su vida: el café y la ducha, solo le faltaba olvidarse de dormir para ahora sí estar completamente jodida. Amaba dormir, tomar café y pasar horas en la ducha, por eso pensó que no debía continuar de esa forma, así que creyó conveniente salir a la calle, caminar entre los mares deseosos de la oscuridad del drenaje citadino, los mares que ahora ahogaban al gris y ya no tan cálido pavimento, después de la miserable lluvia que abrazó su mañana, su catre y sus ojos.

Al estar sobre y bajo el agua, una nube de recuerdos la envolvió por segundos, pero los fuertes golpeteos de la lluvia en el paraguas evaporaron esa nube y ella continuó caminando, cerrando el paraguas a cada paso y volteando hacia el cielo, sonriendo con sus ojos cerrados, con la mente en blanco y transparentes imágenes distorsionándose, en busca del último dibujo creado antes de besar esos labios que seguía extrañando.

Al llegar a la esquina, se posó bajo un árbol a esperar que los carros dejasen de pasar, se sentó en las viejas raíces que casi hacían fiesta en la banqueta, tiró su paraguas al suelo y sintió una mirada especial, una mirada que la conocía tan bien, que podía pasar de intimidarla a darle confianza en cuestión de segundos, por su mente pasaron esos ojos, esfumándose así el último dibujo creado en su mente antes de besar esos labios, se levantó sin siquiera apoyarse en el árbol y olvidando el paraguas cruzó la calle ahogada sin detenerse en el boulevard. 

Por inercia volteó hacia su derecha y vio la aproximación de un camión fuera de ruta a toda velocidad, pensó y no en no querer ver esa cara o estar a la tentación de tocar su cabello, y sin retomar ese pensamiento se apresuró a llegar lo más pronto a la otra esquina, al estar justo en medio de esa calle, la cual parecía ser propiedad de ese camión que cada vez sentía más cerca por el ruido y el calor que producen los motores viejos, escuchó un grito que aclamaba su nombre, justo enseguida se escuchó un “detente, escúchame” e ignorando el llamado ella intento reanudar su huída, mas demasiado tarde se dio cuenta de que estaba llevando el mismo camino del agua, el camino que se crea cuando se destapa un drenaje, parecía estar enamorada de esa corriente que parecía tan natural, tan conocida, un remolino como el que se creaba después de tres horas de ducha. Abrió más sus ojos, cerró su boca y después todo era oscuro, silencio y la mente ahora solo pensaba en el color negro, sentía una brisa fresca similar a la que acompaña las mañanas lluviosas de otoño pero sin el característico olor de éstas, sus pensamientos convirtiéndose en incienso mientras que su cabeza parecía tener una bomba de tiempo que cada segundo que pasaba vibraba y latía más rápido que su propio corazón.

Había deseado estar muerta antes, pero por primera vez la oscuridad la atemorizaba, la sofocaba y sentía como su respiración se agitaba, nunca antes había deseado tanto ver un amanecer o cegarse con la luz de mediodía, al mismo tiempo, se construían melodías de ruidos vacíos en su cabeza, que se mezclaban con un tic-tac de un reloj que parecía estar enterrado bajo su pálida piel. Cayó en el desespero y poco a poco sintió como todo se iba apagando…

Entre dormida y despierta pensó en la ausencia de luz de donde se encontraba y entonces recordó que ni siquiera sabía donde estaba, en su memoria solo estaban esos ojos y el remolino por el cual, momentáneamente pensó, había sido hipnotizad; y abriendo bruscamente los ojos se preguntó – ¿Dónde diablos estoy?, ¿Qué rayos es este lugar? – con el deseo de que alguien estuviera con ella y le respondiera con palabras positivas. Ninguna voz se escuchaba, solo el lejano eco de un goteo que nacía del techo y daba fin en el mismo suelo donde estaba tirada y que durante un tiempo inimaginable había creado un charco de agua que mojaba aun más su ropa mientras mataba su olfato con un desagradable olor.

Pensaba que era un sueño, deseaba como nunca que estuviese viviendo un sueño, oscuro y deprimente, pero un sueño, tal vez una pesadilla, aunque era en vano, sabía que era real y que si en verdad fuese un sueño tal vez nunca podría despertar de el.

– Tal vez sea mejor permanecer aquí en espera de una muerte segura, lenta pero segura – Dijo en voz alta, hablando sola, como solía hacerlo siempre frente al espejo, pero hoy lo hacía frente y entre las sombras, para ella y el eco que parecía no cansarse de golpetear en el suelo.

– ¡No! – Se respondió alzando la voz y continuó – No es justo quedarse aquí sin hacer nada, después de tantas cosas que dejaste allá afuera, tanta gente y tanto café, tantos libros y las fotografías que te hacen recordar los mejores momentos de tu infancia.

– P-pero, será difícil salir… el simple hecho de encontrar la salida es aun más difícil, prefiero cerrar los ojos y esperar – Respondió deprimida e intentando decepcionar a su otra parte… 

Sabía que la discusión había comenzado, como siempre sucede cuando se encuentra en algún problema, surge otra persona en su cabeza y un debate interno invade sus horas y sus pensamientos. Su cuerpo permanecía en el suelo, pero su voz parecía como si ella estuviese parada en la humedad, como si en realidad debatiera con alguien más.

Después de aproximadamente setenta y cinco gotas caídas en al suelo, concluyó en que no perdería nada en caminar un poco para ver que se encontraba, a fin de cuentas sabía que estaría ahí por siempre y que no podía estar tirada en el piso hasta ahogarse tal vez en el charco o morirse de desesperación por tanta oscuridad.

Comenzó a caminar despacio, tomándose de la pared y con la cabeza un poco agachada para no golpearse, sintiéndose más agobiada que nunca; por más que abría sus ojos no podía ver nada, su respiración era cada vez más pesada y sentía como si estuviese perdiendo la razón. A pesar de eso siguió caminando, al frente se topó con otra pared un poco más rugosa que la que había estado tocando durante ese recorrido, tuvo miedo pero posó sus dos manos sobre la nueva pared y comenzó a explorarla. Rápidamente se dio cuenta de que había un agujero en ella, pues al bajarla casi cae en el sin saber que era. Recorrió sus manos sobre el contorno del agujero, descubriendo una vieja superficie metálica oxidada y con pequeñas ranuras, como si alguien hubiese estado intentando cortar con una segueta el material. Pero le era imposible concebir esa idea, debido a las circunstancias en las que el lugar se encuentra: no luz y sin el espacio adecuado, aparte había demasiada humedad. Ya que terminó de medir con sus manos la orilla de lo que parecía ser una tubería, se atrevió a bajar su cabeza hasta el centro e impulsar su cuerpo hacia adentro, subiendo primero la pierna derecha, apoyándose con la rodilla y después la izquierda.

Una vez dentro avanzó a gatas hacia la nada, llevada solo por el fugaz deseo de salir de esa oscuridad, encontrar una salida, una luz que la lleve al exterior. El eco de las gotas que la habían acompañado durante todo el tiempo comenzó a extinguirse lentamente cuando dejó el túnel principal. La idea de escuchar solo su respiración la intimidaba, y el sonido que cada vez era más tenue era lo único que le daba tranquilidad. En su mente comenzó a reproducirse una canción, era una larga y hermosa canción que siempre al escucharla le hacía perder los sentidos y la noción del tiempo. Se sentía cansada, mas nunca se detuvo a descansar pues sabía que si lo hacía iniciaría de nuevo otra discusión que la agotaría aun más, así que se mantuvo concentrada en esa canción, sabía que el gusto solo le duraría 23:13 segundos así que tomó fuerzas de la nada para impulsar sus rodillas y sus brazos y así avanzar un poco más rápido. El tiempo se iba acabando, ya no escuchaba las gotas caer y eran pocos los minutos que le quedaban a la canción, ya se sentía desfallecer, pero siguió y siguió, no encontraba nada. Al cabo de un par de minutos se topó con dos caminos, en donde se cortaba el camino el agua, la pequeña corriente giraba a la izquierda, el lado derecho estaba tan seco como sus labios. Por un momento creyó que lo mejor era ir hacia el lado derecho, creyó que yendo hacia aquel lado sería más fácil encontrar la salida, pero una corazonada le dijo lo contrario en forma de temor: le daba miedo dejar el camino del agua, no quería separarse de aquello que la había acompañado desde que estaba en la azotea de su casa, sintiendo la brisa de las lluvias otoñales. Entonces, después de no pensarlo mucho, optó por seguir la ruta del agua, sabía que si con ella había caído hasta el viejo sistema de drenaje de la ciudad, tendría que encontrar una salida, tal vez lejos, pero en algún lugar de esas húmedas cámaras estaría una salida, una por lo menos. 

Mientras seguía gateando, todo permanecía en total oscuridad, su mente no podía estar en blanco, ni siquiera eso se imaginaba, solo pensaba en salir de ese negro lugar. Repentinamente, un destello rojo se interpuso entre ella y la oscuridad, había recordado aquel mensaje, la manta roja y esos ojos. Se olvidó de la humedad de la tubería y sintió como sus venas bombardeaban de sangre su corazón, se dio cuenta de que aquello fue lo que la hizo caer en ese lugar, y que ahora por culpa de eso debía salir sola, sin la ayuda de nadie. El coraje casi la hace detenerse en ese lugar, pero pensó que no valía la pena seguir perdiendo el tiempo ahí, que debía salir, que continuar el camino era el único modo de llegar a la solución. No paró, gateó y gateó, golpeándose la cabeza, raspándose los codos y las rodillas, a punto de querer arrancar por puños su cabello, pero superficialmente sabía que esa no era la solución, que era mejor seguir gateando y encender alguna canción en su mente, otra que también la tranquilizara, sin importar la duración o lo que dijera la letra, necesitaba despejar su mente para continuar, esa era la única razón por la cual necesitaba escuchar una canción por lo menos en su interior. De tantas, le fue difícil escoger, pero una vez que comenzó a reproducirse, por inercia siguió gateando y durante los coros llegó a tararear algunas frases que en ocasiones la hacían sonreírle a la oscuridad.

Literalmente una luz de esperanza casi la hace saltar de alegría. A aproximadamente veinte metros se notaba una suave luz blanca que parecía venir de la superficie.

– ¡Vaya! Ya era hora de llegar por fin a la salida – Se dijo en tono confiado. – ¿Cuánto tiempo habrá pasado ya desde que desperté tirada en el suelo? – se preguntó sin siquiera intentar responderse, tan solo le importaba salir.
Se apresuró sin sentir dolor en sus extremidades, parecían ya muertas, se habían entumido, pero eso era algo que no le había preocupado antes y mucho menos ahora que estaba ya más cerca de esa luz. 

– ¡Hemos llegado! – Dijo como si en realidad el agua o la oscuridad fuese una persona. Sin pensarlo dos veces se aproximó a donde la luz estaba, no veía nada, estaba completamente cegada por tanta claridad. – No entiendo como pude haber caído aquí, pero ahora eso ya no tiene importancia, me siento cada vez más cerca del exterior – dijo mientras escalaba unas rejillas que rodeaban toda la pared. 

Pero fue ingrata su sorpresa cuando se percató de que seguía adentro cuando esa bombilla se apagó y una mini-explosión la hizo caer al suelo, no de la magnitud de ésta, sino del susto y la decepción, lo que dio cabida a otra discusión más.

– Te lo dije, nunca, nunca podremos salir de este lugar, ahora estamos más lejos de la salida, debimos habernos quedado donde despertamos, seguro que ahí fue donde caímos y no muy lejos debía estar la salida, la entrada a este túnel oscuro, húmedo y triste. No hay más que soledad, ni siquiera los recuerdos caben aquí.

– Calla, no me grites, me lastiman tus reclamos, lo acepto, tal vez tengas razón y tal vez es mi culpa haber llegado hasta aquí, donde el aire cada vez es más escaso, donde me siento tan asfixiada por la humedad y oprimida por el reino de la oscuridad, donde casi todo es silencio y solo nuestros murmullos, gritos y respiraciones rompen con el frágil equilibrio que se puede contemplar aquí. Lo siento, ya no discutamos más, mejor regresa y déjame aquí, no es justo que cargues con mis errores, vete, eres libre, esa es la solución a los problemas que siempre te doy, déjame, es ésta la mejor oportunidad.

– Lo haré, me voy, pero seguiré con el camino, sería un error más grande regresar a donde caímos – replicó mientras limpiaba sus manos con su pantalón favorito, ese que ahora estaba completamente sucio, aunque no lo podía ver sentía el lodo en la mezclilla. 

– Me voy – repitió – espero que aquí te vaya muy bien y que encuentres alguien a quien fastidiar – le dijo en tono burlesco, pues sabía que era casi imposible que encontrase a alguien más vagando por ese mismo lugar, ni siquiera por casualidad, nunca en su vida había sabido en los periódicos o en televisión sobre una persona perdida en el viejo sistema del drenaje municipal, ni de ahí ni de ningún otro lugar.

Pensando en quien dejaba atrás, una parte importante de ella, la primer lágrima dejo caer por su rostro, dándole a probar a sus labios ya secos un poco de agua salada que nacía en sus ojos, pero venía aun más allá de la profundidad de su mente, de su ser, su existencia y pensamiento, como cuando partes un trozo de carne en dos, el de un lado tiene más sabor que el otro, y entre los dos, se van desenredando hilos de grasa y de la misma carne. Fue entonces que se dio cuenta que había dejado algo de suma importancia para ella, y de que cuando separa algo, aunque lo cortes de la forma más fina y elegante, ya nunca jamás podría unirse de nuevo, al menos no igual.

Más lágrimas brotaban mientras balbuceaba palabras que parecían no tener ningún mensaje para sus oídos, pero sí para ella, ella sabía lo que quería decir.

– Nunca más seré la misma, ya no tiene sentido continuar, mejor espero, tal vez ella me deba estar siguiendo – se dijo intentando animarse.

Pero era inútil esperar, solo se oía su llanto que provocaba un eco estremecedor y casi contagiaba a las paredes con su dolor, cuando ya sin esperanza escuchó un ruido que parecía ser el de una voz encerrada en una botella.

– ¿Qué ruido fue ese? ¿Acaso fui yo con mi llanto? – Se preguntó mientras se limpiaba las lágrimas con su blusa. Interrumpiendo sus anteriores deseos de permanencia en ese lugar y continuó sin parar hacia donde el ruido provenía.

Iba tan rápido que no se dio cuenta que había llegado al final de la tubería, lo que la hizo caer a otra cámara similar a la que había caído en un principio, solo que ésta era más grande, dato que supo instantáneamente al voltear hacia su alrededor, ya que ahí si había luz, el lugar estaba medianamente iluminado.

Encandilada por la sorpresa, no se percató de la presencia de alguien más, un extraño y pequeño ser, el cual apenas le daba la altura a sus caderas. La personita tenía aspecto similar al de un humano, la diferencia estaba en su piel, que parecía estar parcialmente cubierta de vello y escamas (concretamente en sus extremidades y parte de la cara), andaba descalzo pero sus pies (o posibles patas) estaban envueltas en una capa de lodo y gusanos, puesto llevaba un pantaloncito y en el pecho traía marcada la letra “A”. Cuando ella lo vio quedó totalmente paralizada y ahogada en un grito que no pudo siquiera emitir.

Sorprendida siguió viendo al hombrecito que parecía dirigirse hacia donde ella estaba parada, no pudo moverse así que esperó horrorizada a que este se acercara y no le hiciera nada. Mayor fue la sorpresa cuando el pequeño hombre giró a su derecha yendo directamente a un montón de arena y piedras semi-húmedas que estaban en el suelo. Fue entonces que ella dio un respiro en símbolo de tranquilidad, pero seguía quieta observando al hombrecillo, quien en ningún momento le había demostrado alguna emoción desde que se hizo presente.

– Oye, ¿sabes como encontrar la salida? – le preguntó en voz baja y acercándose lentamente para no perturbar el ritual que el pequeño realizaba antes de recoger el escombro.

Sin embargo, este no respondió con nada, continuó murmurando mientras veía fijamente el montón de escombro. Ella lo seguía con la mirada y a pasos cortos hasta que se colocó a justo un metro de distancia atrás de él. “A” entonces se inquietó y aceleró sus murmullos que más bien simulaban como el sonido del rebobinado de un videocasete, tomó un par de piedras y se apresuró a salir por un pasillo estrecho que tenía lugar en el centro de la cámara.

– Oye, espera – le gritó, pero “A” no se detuvo. – Necesito encontrar la salida – agregó.

Pero “A” no dejó la caminata, se adelantó tanto hasta el punto de desaparecer entre la oscuridad de esos muros en cuestión de pocos segundos. “De” creyó que si seguía su camino podría encontrar una salida, ya no se permitía el lujo de la duda en ese momento, ahora sabía que no estaba tan sola; un sujeto desconocido desvanecía los pensamientos de soledad que momentos atrás la habían atrapado.

Ella caminó y caminó por el angosto pasillo, donde apenas podía mover sus piernas, sus brazos se atoraban a cada paso y de nuevo se cegaba ante tanta oscuridad. A la mitad del camino, su cabello se enredó en unos clavos que yacían en el muro, entonces tuvo que jalar con fuerza su cabeza, dejando ahí el mechón más largo de su cabello. Al voltear de nuevo al frente vio que una tenue luz roja iluminaba la cámara siguiente.

Al llegar a la cámara presenció la obra de reconstrucción más grande que había visto nunca. Seis hombrecitos similares a “A” tiraban partes de pared, resanaban hoyos y traían material para decorar las partes dañadas. Al colocarse en el centro del lugar pudo ver a “T”, “C”, “I”, “M”, “R” y “W”.

– ¿Dónde está “A”? – creyó haber pensando, cuando después de terminar la frase los hombrecitos tiraron sus herramientas y comenzaron a murmurar, así como “A” lo había hecho antes.

Entonces se dio cuenta de que no había pensado, sino que habló en voz alta. Al cabo de un minuto de murmullos y miradas entre ellos, retomaron su trabajo y le dieron la espalda. Sentándose en el centro “De” observó el lugar, detalle tras detalle, centímetro tras centímetro intentando adivinar la dimensión de donde se encontraba. Después de calcular el diámetro y la altura del lugar se percató de que estaba en el corazón del sistema de drenajes. Estos hombrecitos se encargaban de reparar los daños que con el tiempo y el uso se han ido agregando a la cámara central, conocida comúnmente como el Corazón. Se sintió un poco abrumada y apenada por haberse asustado de “A” la primera vez que lo vio, lo subestimó ligeramente por su apariencia sin pensar en lo grandioso que podría hacer él solo o con su equipo, pero de nuevo una duda la embargó.

– ¿Dónde está “A” y quién es él? – Se dijo en voz baja, sin interrumpir a los hombrecitos que trabajaban en la reconstrucción del Corazón.

Justo después de cuestionarse, un pequeño rayo de luz cruzó su mirada, rápidamente “De” en busca de su procedencia pudo ver a “A”, quien estaba trabajando en el otro pasillo, intentando conectar la cámara con el exterior. El pasillo estaba tapado con piedras grandes y pequeñas, algunas parecían ser muy pesadas pero “A” las quitaba sin dificultad y las iba amontonando a un lado de “De”, que al cabo de unos minutos se quedó dormida.

Una intensa luz la despertó, era de día y los rayos del sol decían que había escampado ya. El corazón estaba totalmente reparado y de la existencia de los hombrecitos ya no estaba segura, se levantó del suelo y se dejó llevar por el resplandor… Abrió sus ojos y sí, había dejado de llover, pero ahora tumbada en la banqueta, un tumulto de personas la observaba, pero eso no la sorprendió, hasta que una voz que la llamó por su nombre la turbó su serenidad.

– “De”, soy yo – se escuchó salir de la boca de uno de los hombres que la observaban ahí.

Entonces giró su cuerpo que aun seguía en el suelo… Me levanté y al abrir los ojos vi las fotos rotas y las patas astilladas del catre; recordé que debía ir a bañarme, tenía que salir a la carpintería y después pasar al supermercado, pues se me había terminado el café.

viernes, 30 de octubre de 2009

Mersault, El Extranjero

Del francés galardonado con el Nobel en 1957, “El Extranjero” de Albert Camus, nacido en Argelia, lugar base en muchas de sus novelas (ésta por ser la primera en publicar no es excepción), vivió en París como periodista en el Paris-Soir quién anterior a eso, formó una compañía de teatro para aficionados, tuvo entre sus obras más destacadas cual fue su primer ensayo llamado “El Mito de Sísifo” (1942), una obra que lleva por nombre “Calígula” (1945) y entre sus novelas está “La Peste” (1947) y “La Caída” (1956), ésta última nacida del ensayo conocido como “El Hombre Rebelde” (1951).

Mersault, un hombre indiferente hacia la realidad e insensible hacia todo eso que a un individuo común le provoca algún sentimiento, es el personaje principal de una historia en la cual se muestran los matices que envuelven a una típica sociedad parisina, destellada por las sombras producidas tras la guerra, el impacto de los medios en la mayoría de los individuos y el surgimiento de una nueva oleada de pensamientos de libertad y desenfreno social. El protagonista parece ser una persona común y corriente, hasta que una serie de sucesos comienzan a develar su personalidad, sorprendiendo a más de uno.

Es Camus quien plantea por vez primera la filosofía del absurdo dentro del campo de la literatura con “El Extranjero”, partiendo de la personalidad del personaje principal la cual no encaja con el contexto social que se plasma en la novela. Un hombre que no actúa para complacer a los demás, sin ir con o contra la sociedad, sin leyes, sin reglas, sin culpabilidades, lo cual se demuestra en su falta de conciencia con su fría manera de actuar después del fallecimiento de su madre, al relacionarse “sentimentalmente” con una mujer y seguidamente asesinar de cinco balazos a un árabe.

Vive observando a los demás, como si deseara estar en sus lugares, lamentándose el no haber disfrutado su juventud o no haber buscado tener una vida como normalmente se plantea, sin embargo es parte de su rutina; el ir al trabajo, comer en el restaurante de Celeste, regresar tarde a su casa y sentarse en el balcón para ver como termina la tarde y los colores que intervienen para dar paso a la obscuridad de la noche, alumbrada por las dueñas de la calle, las lámparas que hacían palidecer a las estrellas que apenas nacían esa noche, como cada noche.

La historia es narrada por el mismo Mersault, y desde las primeras frases se puede descubrir la frialdad que cubre su corazón: “Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé.”. Ahí está la forma en que toma la noticia; no le duele pero tampoco lo hace feliz, no existen sentimientos en él, parece ser algo intrascendente en su vida, pero sabe que por ser su hijo tiene la responsabilidad de ir hacia el asilo donde ella se encontraba interna y “reclamar” a su madre, velarla, asistir a misa de cuerpo presente y dirigirse al cementerio donde sería enterrada.

Tal vez sea normal en algunos seres humanos el no desear ver el cuerpo de algún fallecido, ya sea por respeto a su memoria o por la razón de querer preservar el recuerdo de cuando éste estaba vivo, y a pesar de que al llegar a Marengo, Mersault parece mostrar interés en ver a su madre, después es fácil darse cuenta de que solo era una reacción de desesperación por terminar pronto con las formalidades y regresar a la ciudad, al trabajo, a su aburrida rutina que ya no le parecía serlo tanto, sin embargo estaría mucho menos incómodo allá.

Al regresar a Argel, Mersault demuestra que siempre tiene presente que todos los sucesos extraños, desagradables o hermosos tienen una razón de ser: “Naturalmente, el patrón pensó que con el domingo tendría cuatro días de licencia, y eso no podía gustarle. Pero, por una parte, no es culpa mía que hayan enterrado a mamá ayer en vez de hoy, y, por otra parte, hubiera tenido el sábado y el domingo de todos modos. Por supuesto, esto no me impide comprender a mi patrón.” Por esa razón es que parece disfrutar y no mostrar arrepentimiento alguno de las cosas que hace.

¿Es normal iniciar un romance después de la pérdida de un ser querido? En realidad no hay respuestas concretas para ésta interrogante, o hay tantas que sería difícil explicarlas de una en una y encontrar la adecuada para ésta situación. Sin embargo, es curiosa la manera en que se desarrollan las circunstancias precisas que van creando una especie de cadena emocional, ya que a pesar de que él sentía deseos desde antes hacia ella, no mostraba algún sentimiento de amor y aun así ella seguía con él. Mersault solo actuaba indiferente con María, pero seguían frecuentándose relativamente sin compromiso alguno.

Los encuentros casuales pueden ser más que eso. El haberse reencontrado con María y haber iniciado un fugaz romance, el acercamiento de Raimundo por la muerte de su madre y el viaje a la playa… el ciclo se había roto. Un animal que sale de su hábitat natural simplemente sigue sus instintos de supervivencia y Mersault se encontraba indefenso, atacado por los ardientes rayos del sol y el destellante reflejo que tenía inicio en el cuchillo del árabe y daba fin en sus ojos lagrimados, llenos de sal. Todo acabó al escucharse cinco disparos que no solo mataron ese destello.

Un dato curioso que Camus y Mersault comparten, es el mismo y único recuerdo acerca de su padre, el que ninguno había conocido: “Había ido a ver ejecutar a un asesino. Se sentía enfermo con la simple perspectiva de ir”. Probablemente no exista razón suficiente para matar a alguien, pero tampoco puede existir otra razón por la cual no aferrarse a la vida, ¿o sí?, ¿Qué era la vida para Mersault y que sentido tenían sus acciones? ¿Acaso la ausencia de su padre y el único recuerdo de él se relacionan con sus actos? Sin culpas, al final solo resignación.

martes, 6 de octubre de 2009

La Maravillosa Realidad Americana

En la primera mitad del siglo XX fueron desarrolladas, por escritores latinoamericanos un sinfín de historias que relataban con realismo y extraordinariedad la forma de vida de sus pueblos, reflejando la mágica creencia de sus habitantes y el modo en que se enfrentaban y veían la realidad.



Estos cuentos y novelas nacidos de ésta época siguen dos caminos distintos, es decir, algunos pertenecen tal corriente literaria y otros a la otra: el realismo mágico y lo real maravilloso.



Conceptualmente el Realismo Mágico se refiere a la representación literaria de la realidad latinoamericana, la cual no necesita ser alterada casi en ningún sentido, ya que los hispanoamericanos nos encontramos inmersos en un mestizaje tanto genético como cultural.



Gabriel García Márquez es uno de los principales exponentes de ésta corriente, a la cual mediante sus historias le da un significado más claro y específico. En algunas de sus obras presenta de una manera muy particular la realidad fantástica, una realidad que carece de racionalismos, sin embargo esto no significa que no estén basadas en hechos reales, al contrario, se dice que cada relato, por más fantástico que éste sea, tiene que basarse en una anécdota real o en una experiencia personal.



García Márquez dice encontrarse acogido por lo sobrenatural y el sentido maravilloso, es por eso que escribió esas obras como si fuesen relatos populares, usando como referencia sus experiencias obtenidas durante su infancia. El realismo mágico, fue una forma de presentar una realidad que sería aceptada y reconocida por su gente, en igual de escribir novelas de enfoque social, las cuales dice que muestran una visión limitada del mundo, ya que los latinos no quieren leer sobre una sociedad que ya conocer, sino lo contrario; esperanzarse tal vez y refugiarse en historias fantásticas que narran la historia de sus pueblos, pero con otros nombres y otros personajes.



Lo Real Maravilloso muestra en sus obras los atributos de la realidad americana vistos por Carpentier, quien dice que una actitud de fe en un escritor le da la capacidad de ver lo maravilloso de tal realidad, pero algo muy importante, que éste sea capaz de plasmar lo que percibe mediante la literatura.



La teoría de lo «real maravilloso» sigue estando en vigor y contribuyendo considerablemente a explicar y comprender la dicotomía de la realidad americana, basada en el mestizaje cultural.

Nacido en Cuba pero educado en Europa, Alejo Carpentier, autor de lo Real Maravilloso se inclinó a la cultura hispanoamericana, debido a la constante comparación que hacía entre el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, el cual este último también conocido como Realidad Americana, lo dejó azorado ya que dice qué está dotado de privilegios estéticos extraordinarios en comparación con la Realidad Europea.



El autor de ésta corriente literaria busca esa identidad que un Europeo desea obtener al conocer el Nuevo Mundo, exaltando la cultura de los pueblos latinoamericanos y transformando éstas tierras en paraísos utópicos.

Carpentier edifica sus novelas en una documentación historiográfica y geográfica rigurosa al servirse de sus conocimientos enciclopédicos.

Por el contrario, García Márquez no desea resaltar el mundo como maravilloso, lo que el quiere representar como tal son sus/las experiencias relatadas en sus obras. Ve a su tierra como la víctima de una infección europea que destruyó los mitos sagrados de Latinoamérica, y busca darle a Europa un refugio donde encontrar sus tesoros perdidos entre el mestizaje con los hispanoamericanos.

Lo real maravilloso carpenteriano y el realismo mágico, según García Márquez, se cruzan en varios puntos, no obstante, no son idénticos y por lo mismo no se pueden permutar.

El punto común entre el Realismo Mágico y lo Real Maravilloso es la concepción de la realidad americana como maravillosa, sin embargo son sus exponentes quienes deciden darle el toque mágico o el toque maravilloso. Esto es que depende del autor (sus raíces y sus creencias) si su obra se clasificará dentro del Realismo Mágico o del Real Maravilloso, ya que cada autor de diferente lugar posee una percepción de una dimensión de naturaleza distinta; existe una variabilidad de culturas entre todos y cada uno de ellos, y cada autor hace suyo a su manera de expresión y percepción a tales corrientes literarias.

jueves, 1 de octubre de 2009

Design Your Universe

Hey! Pues aquí está la imagen que será la portada del nuevo disco de Epica, el cual saldrá a la venta dentro de quince días (si es que no saco mal la cuenta), es decir el 16 de octubre, bajo el sello discográfico de Nuclear Blast, los quienes por cierto ya retiraron de muchos canales el video del primer sencillo del álbum de nuestra mayor base de datos (videos) en la red.

Gracias a Avo que lo vi antes, aunque si no me equivoco, el video debe estar aun en el canal oficial de Nuclear Blast y en algunos otros canales que son más discretos al publicar sus videos. La canción es "Unleashed", y no le veo nada de maravilloso a la letra, está muy al estilo de "Never Enough" del Divine Conspiracy, bueno, era de esperarse de un single, aunque puedo equivocarme, y ésta puede tener algún mensaje oculto, o una historia interesante como en "Cry For The Moon". Y el video hace aun más confusa la interpretación, sinceramente no entendí mucho...

En cuanto a la portada, está bonita: una mujer que al parecer está bajo el agua, en posición de meditación, en una mano partículas de agua y en la otra humo... al menos eso veo... ¡Y otra cosa! está de cabeza... podría ser como el equilibrio del individuo con el mundo, el bien y el mal, yin y yang, chana y juana, etc.

Y por último, el video... Pero mejor no verlo, escuchar la canción y prestar atención a la letra... poder descubrir algo interesante está en las posibilidades ... ¡Ah! Falta escuchar más del disco, pero para eso falta mucho tiempo.


jueves, 24 de septiembre de 2009

Reflejos de un Sueño

Invádeme y
                        estreméceme
quebranta
                        el espejo
sombra maldita
sin piedad
                        profana
mi serenidad
                        no me dejes
                                                e s c a p a r
En la más fría hora
                                        de la más silenciosa noche
ataca
                                        mis desvelos
               déjame
                                        c
                                           a
                                              e
                                                  r
en la profundidad
                                        de tu velo
Cumple
                                        mis deseos
                                        yo me entrego
a ti
atrápame
                                     en sueños
y no me dejes

lunes, 14 de septiembre de 2009

La Política en la Literatura Española

En 1898, España sufre una guerra desatada por los Estados Unidos de América, que como sabemos este último país tiene y ha tenido esa tal vez maldita, o bendita costumbre para otros, de intervenir en las situaciones políticas y sociales de otros países, sin embargo los resultados o consecuencias de estos actos nunca son satisfactorios para el pueblo, sino mas bien para aquellos que se encuentran en la cima más alta del poder, los políticos que controlan e inicias guerras para obtener riquezas de otros países.



Durante esta época, un conjunto de poetas se dedicaron a observar las consecuencias que su pueblo estaba sufriendo, y como ellos eran parte de el, dejaron atrás ese individualismo en el que todos los escritores estaban inmersos, y comenzaron a preocuparse por su sociedad y aquellos problemas que la atacaban, entonces de ahí surgió la Generación del 98, que tenían como propósito el representar lo que en ese momento estaba sucediendo en su país, reflejando el realismo, y olvidándose del romanticismo.



El Afán de Poder

El título dice mucho. Todo aquel que desea poder, sabe que la forma más rápida de obtenerlo es introduciéndose en el ámbito político, aunque actualmente quienes ejercen un fuerte poder son aquellos del lado contrario, y no me refiero a algún pueblo anarquista, sino a los grupos de narcotraficantes que abundan en nuestro país. Pero bueno, esa es otra historia, ya veremos en unas décadas más aquellos textos literarios que describan como es la situación actual en México, bueno, eso espero. Ubicándome en España, exactamente en 1898 durante la Guerra Hispano-Estadounidense, algunos poetas de la época se vieron afectados por las consecuencias de tal acto, y por lo tanto fueron dejando atrás el individualismo en el que vivían otros escritores, y comenzaron a preocupar por lo que sucedía en su país y a su gente.



Una escena así se muestra en “El Afán de Poder”, por Azorín, quien describe en su poema la razón por la que hay individuos que deslumbrados por un camino fácil y lleno de poder, corrompen su moral, actuando en contra de lo que deberían representar ante una sociedad.



“Sabed que algunos confunden el camino… ¿Confunden el camino? Eligen el atajo de un fulgor instantáneo y van entre las sombras camino de la tarde...”



Dice aquí que buscan el poder, pero se inundan tanto de este, que se pierde y eligen aquello que solo los beneficia a si mismos, y que perjudica a los otros. Ellos comienzan creyendo que la política es el camino que deben tomar para hacer el bien uniforme a todos, pero al final, todos terminan igual de perdidos que los que ya lo estaban.



Poema a la Guerra

Este es un poema en el cual el autor, Antonio Machado, representa una escena muy común en épocas de guerra, donde los protagonistas de la triste historia son las madres e hijos que sin culpa, sufren las consecuencias de estos conflictos políticos.



Madre, ¿el pájaro amarillo? ¡las mariposas negras y moradas!”



Esas palabras de un niño enfermo de hambre y tristeza de vivir día a día en esa situación de su país.



“-Duerme, hijo mío. -Y la manita oprime la madre, junto al lecho-. ¡Oh flor de fuego!…”



Y ahora el papel de una madre, desesperada tal vez más que su hijo, deseando un final para ese dolor, un corto final silencioso, que tal vez para su hijo se compare con la noche, pero ella sabe que ni la noche es tranquila o segura para los dos.



La Oración del Ateo

Este es un poema de Miguel de Unamuno, otro más de la Generación del 98, en el cual se plasma la realidad de un individuo cansado de pedirle todo a la nada. Exhausto de la vasta idea de un Dios, que todo lo ve y todo lo oye; que todo lo da y todo lo perdona, sin embargo ni se ve lo que da, ni se siente su perdón, pues son más los sufrimientos que se ven en el mundo en que vivió.



“Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas...”



En esta frase se lee el cinismo con el que se dirige a ese Dios que no existe, pero que todos le ruegan, se burla de su existencia y afirma su postura diciendo que sus quejas son inútiles ya que ese Dios no existe.



“Sufro yo a tu costa, Dios no existente, pues si Tú existieras existiría yo también de veras.”



El se ve afectado por los otros, debido a su falta de credibilidad en ese Dios, el sabe que es nada en este mundo, pero también sabe que ese Dios no existe, que es solo una idea creada para controlar a la sociedad, y que por no ser un creyente, sufre.

martes, 8 de septiembre de 2009

Sonata Arctica: Flag In The Ground

De Finlandia tenían que ser. ¿Tricky Beans, Tricky Means o Sonata Arctica? Sinceramente me quedo con el último, y me da gusto haberlos conocido con ese nombre, ya que si no hubiese sido por el nombre, nunca antes los habría escuchado.

Wolf & Raven, San Sebastian y Wildfire fueron los primeros títulos que me gustaron de ésta banda, y curiosamente, son canciones que me traen no muy buenos recuerdos. ¿Por qué siempre relaciono alguna canción con situaciones desagradables? ... ¡Quién sabe!, pero es común en mi, tal vez todos lo hagan... Bueno, estoy desvirtuando... ¿Que decía? ... ¡Ah, si! Esas fueron las primeras canciones que escuche de ellos, de hecho fue de las primeras bandas de Power Metal que escuche (no pienso desglosar todo el bosque de géneros de Metal que existen, ya se que no es una banda de Power Metal puro) y que he seguido escuchando desde entonces. Sin embargo, también desde ese tiempo me percate de la pobre videografía de Sonata, y eso para mi son puntos menos en una banda tan no auténtica, como me han parecido a mi, pero eso no me hizo dejarlos de oir, y hasta hoy siguen en mi lista de reproducción y hasta en mi iPod... Solo que, hace poco vi un "behind the scenes" de Sonata Arctica, ya que estoy suscrita en YouTube al canal de la productora discográfica de dicho grupo... Bueno, cuando vi el video, éste me gusto e hizo que esperara con ansias el video final de tal canción... Pero... vaya sorpresa... que desagradable es saber que ya son como los spots publicitarios de algún producto nuevo, caro y que no sirve para nada. En el primer video solo mostraban las mejores escenas, la mejor parte musical... y lo demás era Tony Kakko hablando del video y la experiencia al grabarlo... "Bla bla bla" ...

En fin, no pierdo nada con publicarlo...

Por cierto, me quedo con "Wolf & Raven" como la mejor canción con video de la banda.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Filosofía Literaria: La Crisis de la Razón

Cada escritor, cada ensayista, crítico o cuentista es guiado por sus sentimientos que nacen de su hábitat hasta su corazón para realizar sus hazañas como literatos, pero también se basan en su sentido filosófico, en su forma de percibir la realidad o darle significado a sus sueños para plasmar en hojas o libros su arte.



Edgar Allan Poe, fue un escritor romántico estadounidense, quien en el cuento “Corazón Delator” plasma como su filosofía el racionalismo. Esta obra describe como un hombre esquizofrénico y paranoico se ensaña con matar a una persona, sin embargo no desea matarlo sin alguna razón, el en sus pensamientos de locura encuentra el motivo por el cual debería estar muerto aquel hombre… un ojo de mirada tan profunda que lo intimidaba cada vez que su dueño se fijaba en el. El protagonista de la historia, dice no estar loco, justificándose con su forma cautelosa de actuar, tal y como alguien cuerdo reaccionaría en una situación de peligro emocional, ésta persona cuyo nombre se desconoce, es una combinación de impulsos precavidos y pensamientos paranoicos que lo conllevan a realizar su cometido después de un tiempo de haberlo visto pasear en sus sueños y en sus horas de divagación. Continuando con previsión actúa como se debe ser después de haber hecho tal acto, y esconde el cuerpo desperdigándolo por el suelo de su casa, pero al percatarse de la presencia de la policía, comienza a intranquilizarse y cuando es momento de enfrentarlos, los convence de que no sucedía nada grave, sin embargo demasiado control sobre sus emociones, lo hizo invitarlos indirectamente a una charla en la misma recámara de aquel viejo hombre que asesinó. Entonces sentimientos de culpa inundan su mente, y aquella barrera de control se va desvaneciendo conforme el tiempo transcurre en su reloj… el cual pudo haber confundido con las palpitaciones del corazón de ese hombre de ojo de buitre. Su conciencia lo delata, y termina con su culpa al confesar a los policías el crimen que había cometido.



Charles Baudelaire, fue un poeta y crítico francés dominado por el nihilismo en todas sus obras. Sus poemas describen fría y claramente la realidad percibida por el autor. En “El Muerto Alegre” describe el cinismo de un muerto que acepta su condición sin titubeo alguno, que está en contra de las tradiciones y los miedos que a la muerte los humanos le han construido.



“Yo odio los testamentos y yo odio las tumbas; antes que implorar una lágrima del mundo viviente, preferiría invitar a los cuervos a sangrar todas las puntas de mi osamenta inmunda.”



¿Quién odia los testamentos sabiendo que es un medio legal por el cual dejar nuestros bienes materiales? Estando en vida, todos nos aferramos a aquello que tenemos, aquellos que ganamos trabajando, aquello que nos regalaron… todos esos recuerdos materiales han sido parte de alguna preocupación alguna vez. En algún momento de nuestras vidas nos preguntamos ¿que pasará con mi casa, mi dinero, mis libros, mis fotografías y todo aquello que hemos comprado, creado o recibido, el día que yo deje de existir?



“A través de mi ruina pasad sin remordimientos, y decidme si hay aún alguna tortura para este viejo cuerpo sin alma ¡y muerto entre los muertos!”



Sabemos que entre algunas tradiciones está la de visitar las tumbas de aquellos seres queridos que ya han muerto. Vamos, les lloramos y en algunas ocasiones les reclamamos o hasta hablamos con ellos. Sin embargo, aunque para muchos es algo común y que alguna vez hemos hecho, desde el punto de vista nihilista, es algo estúpido y sin razón lógica. En ésta cuestión estoy totalmente de acuerdo con Charles “apellido raro”.



Por último, André Breton. Este fue un poeta y crítico francés, que mediante sus poemas materializó sus ideas vitalistas. En “La Muerte Rosa” se describen escenas de cómo es el después de la muerte. Se escriben ideas color rosa que se nos han transmitido con el fin de aceptar la muerte, y esperarla con tranquilidad y resignación, también para verla como un acto divino, que sin dudar debemos entregarnos a el. En algunas frases se describe como es el inicio de la muerte, su tiempo y el breve camino que hay que recorrer para llegar al final de la eternidad.



“Es la velada única tras la cual sentirás subir por tus cabellos el sol blanco y negro”



“Pero el miedo ya no existirá más y los cristales del cielo y del mar volarán por el viento con más fuerza que nosotros”



“Llegarás sola a esta playa perdida donde una estrella descenderá sobre tus equipajes de arena”